Amigo cuánto tienes, cuánto vales…

Seminarios coaching valores“Amigo, cuánto tienes, cuánto vales…” principio de la actual filosofía,…así reza un aparte de la canción oropel del desaparecido maestro Jorge Villamil.

La palabra oropel es como una lámina de latón muy fina que imita al oro, y así es como en varias ocasiones escucho que amigos y familiares se refieren a alguien para advertir que ha tenido “éxito”.

A fulano como le ha ido de bien….¿Y bien por qué? Porque tiene mucha plata… es la respuesta que escucho.

¡Si viera “perencejo” está lleno de plata!

 

La sociedad moderna gira en torno a lo que representa interés o utilidad, conveniencia o valor y la importancia de las personas se mide por lo que tiene, la profesión, el cargo y status que pueda dar el dinero.

Muy, pero muy contadas veces escucho cosas como esta….

A fulano como le ha ido de bien, sacó sus hijos adelante, es responsable, es honesto.

O decir… que gran persona es perencejo no bebe, no fuma y no se “tira” la plata en “pendejadas.”

Como el fundamento del coaching es el indagar, es el proponer una nueva visión de la vida, se me ocurre plantear algunas inquietudes.

¿A quiénes conoces que todo lo miden en dinero?

¿Qué te hace creer que las universidades costosas son las mejores?

¿Cómo podemos medir a los que se educan en la universidad de la vida?

¿Y si no tengo dinero para que me midan a la moda de la sociedad de hoy?

Conozco muchos fulanos a mediana edad con úlcera, estrés, gastritis e infartos porque su única meta en la vida ha sido hacer dinero.

¡Hay gente tan pobre en el mundo que lo único que tiene es dinero!

Aclaro que no estoy en contra de hacer o ganar dinero, no comparto que se mida el resultado de los seres humanos en función de lo que ganan.

Cuentan que, encontrándose al borde de la muerte, Alejandro Magno convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos:

1 – Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los mejores médicos de la época.

2 – Que los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba, y…

3 – Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.

Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones.

Alejandro le explicó:

1 – Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos NO tienen, ante la muerte, el poder de curar.

2 – Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.

3 – Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos, cuando se nos termina el más valioso tesoro que es el tiempo.

Te deseo buen coaching ¿Y si de pronto te crees Alejandro……..?

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