Cruce de shibuya

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Un millón de personas promedio pasan la cebra al día en el El cruce de Shibuya según el gobierno Metropolitana de Tokio.

Cuando llegué allí me asombró como miles de personas cruzan al mismo tiempo en el momento que el semáforo cambia a rojo para uno de los costados.

En los extremos aparecen varias pantallas gigantes donde aparecen anuncios de películas o propaganda de marcas famosas.

El respeto, la armonía, la paciencia y el compartir a pesar de la muchedumbre fue lo que más me asombró del lugar donde siendo la mayoría japoneses se observan personas de muchos lugares del mundo que llegan a curiosear el sitio.

La cifra sobre la cantidad de personas que allí cruzan se logra gracias a contadores ubicados en sitios estratégicos que temporalmente registran el censo para así organizar el tránsito de manera eficiente y cumplir con los horarios tanto de trenes, metro y buses de la capital japonesa.

¿Qué hace que haya armonía a pesar de encontrarse al mismo tiempo tantas personas que van de prisa y todos quieren pasar?

¿Qué enseñanza me podría dejar el cruce de Shibuya?

¿Cómo es posible que en grupos donde comparten muchas menos personas no se logre respeto y armonía?

El Cruce de Shibuya lo relacioné con el coaching donde plantamos el respeto por las diferencias, allí hay personas de todas la edades, sexo, profesiones, nacionalidades, credos y necesidades.

Donde aparentemente hay desorden surge la sincronía para convertir en uno la voluminosa masa de gente que en segundos pasa de una esquina a otra durante las 24 horas del día.

¿En tu familia, tu empresa o tu país cómo se manejan las diferencias?

A través de la vida nos cruzaremos con muchas personas, algunas permanecerán segundos, otras minutos, horas, días semanas, meses o quizás años.

¡Por algo y para algo será!

Buen Coaching a quienes se nos cruzan en el camino de la vida.

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