El alzheimer de mi madre

Seminarios Coaching de vidaMi madre desde niño me dijo que me lavara las manos antes de comer, al salir del baño y al llegar de la calle.

Mi madre me decía que saludara a todas las personas y que me despidiera cuando me fuera a ir.

Mi madre me enseñó a dar las gracias por todo sin importar a quien.

Mi madre me inculcó el respeto por los mayores y a darme la bendición antes de acostarme.

Ella me habló bien siempre de mi padre y me mostró el héroe que había en él.

Mi madre hoy tiene 84 años y sin decirme nada me sigue enseñando con su Alzheimer.

Mi “madre perdió la cabeza” y ahora vive en un mundo de “Fantasía” como ella dice.

Mi madre ahora regala todo y me recuerda a Francisco de Asís quien públicamente renunció a tener bienes.

¡Tus brazos siempre se abrieron cuando necesité un abrazo. Tu corazón supo comprender cuándo necesité una amiga. Tus ojos sensibles se endurecieron cuando necesité una lección. Tu fuerza y tu amor me han dirigido por la vida y me han dado las alas que necesitaba para volar!

Hoy en el mundo del coaching me hago varias preguntas:

¿Qué tanto comprendí a mi madre?

¿De qué manera me hago consciente que en lugar de juzgar a mi madre ella era mi maestra de vida?

¿Qué tanto me daba cuenta que un día perdería su memoria, sus recuerdos y sus caricias?

Alguien decía que Dios no podía estar en todas partes a la vez y por eso creó a las madres. La mía se está apagando como se apaga el día, se está debilitando como las flores marchitas y se confunde como una niña solitaria y desprotegida.

No sé en que momento mi madre definitivamente cambie físicamente de plano pero de las últimas lecciones que me está dando, es que ninguno de nosotros sabe cómo será el final de sus días, el ocaso de los años y la claridad de sus pensamientos.

¿Si tienes a tus padres vivos qué podrías hacer para comprenderlos más?

¿Cómo te sentirías si ves que tus padres van perdiendo la cabeza y no puedes hacer más por ellos?

¿Hasta dónde estás listo para cuando lleguen esos momentos?

En la última navidad mi madre me enseñó que por ello debo vivir el ahora y disfrutar a plenitud la vida, pues nada nos garantiza que no nos llegue la demencia y decidamos desprendernos de todo y de todos sin contemplación alguna.

Cuando estabas cuerda decidiste que tus cenizas fueran a las raíces de un árbol de 7 cueros, el calendario me dice que todavía tu cuerpo está aquí aunque tu mente esté en otro lugar. Y lo que hoy siento me indica que tus lecciones se quedarán conmigo para toda mi vida.

Los invito a hacer un coaching con sus padres antes de que llegue el Alzheimer….

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