La irreverencia del coach

Coaching capacitación empresas RelacionesConsiderando mi actividad profesional de coach como una relación donde se escuchan historias y donde atiendo la historia que el otro cuenta, observé que tanto el coach como el coachee entramos en una relación de lealtad donde el coach se propone ser fiel a la confianza entregada por el otro.

¿Pero hasta dónde me quedo con su historia?

¿Qué hacer cuando me doy cuenta que nos alejamos del propósito?

Hay un momento donde el coach es irreverente desde el respeto, desde el amor, desde el afecto y no quebranta la relación construida con el coachee y a pesar de sentirse indagado en lo más profundo también se siente apreciado.

Es como decirle a mi cliente: Porque te aprecio quiero hacerte ver que no “ compro” tu interpretación de lo que te sucede.

Cuando la irreverencia aparece me hago responsable con mayor intensidad de cómo pregunto, del tono de voz, de mi corporalidad, de mi emoción, de la sensación, del propósito inicial de acompañar al coachee en resolver el quiebre que nos llevó a este encuentro.

¿Cómo serían nuestras relaciones cuando le hago saber al otro que no estoy de acuerdo sin herirlo, sin lastimarlo?

¿Qué serían de las conversaciones donde se protege la relación y no impone él quien tiene la razón?

¿Y tener la razón para qué?

¿Qué beneficios me traería la respetuosa y gentil irreverencia no solo en el mundo del coaching sino en las relaciones cotidianas?

“El médico general es el que sabe que su paciente morirá. El médico especialista es el que sabe de qué.”

Buen coaching a la irreverencia

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