La sed de silencio

moviles piedrasReclamo unas condiciones para vivir diferentes y saciar mi sed de silencio, persigo el  aire y mis atardeceres en el alto de mi montaña y no estoy interesado en la turbulencia del ruido ensordecedor de quienes agitan sus mentes y sus cuerpos como desesperados de estar consigo mismos.

¿Cómo son tus instantes de silencio?

¿Qué beneficios traería escuchar tus propias sensaciones?

La cultura del ruido y la agitación en nada pueden ahora nutrirme, estoy en el tránsito de las ondas fluidas de la paz que deja el ágora íntimo donde una planta o el canto de un pájaro me alimentan más que el ensordecedor parlante de las grandes capitales y mis pueblos vecinos. Silencio para aquellos que no paran de hablar, silencio para aquellos que hasta dormidos hablan y no saben que en el silencio también se pueden transmitir las cosas más hermosas de la vida. Hoy escribo a la sed de mi silencio, aquel que eleva el alma, es ilimitado, tranquilo e inmóvil, el silencio de los espíritus libres, el silencio de los amantes, el silencio, ese silencio amigo que jamás traiciona. Hoy me doy cuenta que mi silencio a algunos les estorba y por ello lo defiendo, porque gracias al silencio que me topa, puedo conectarme con el silencio de otros cuyas vidas están agitadas, confusas o aletargadas. Dicen que los ríos más profundos son siempre los más silenciosos y por ello sus aguas las necesito hoy para calmar mi sed, mi necesidad, para apreciar realmente la vida que poco a poco se me va. A nadie afecto con mi silencio aunque así pareciera, por ello el novelista Alejandro  Dumas sabiamente advertía: “Para todos los males, hay dos remedios: el tiempo y el silencio”

¿Qué tanto escuchas del silencio?

¿Cómo es el silencio en una conversación de coaching?

Dicen que en el silencio es más fácil conversar con  Dios porque El no habla a El se le siente y hoy me urge sentirlo.

Buen coaching

César A. Fernández.

 

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