Las Heridas del Corazón

Coaching capacitacionAyer salió de la clínica mi madre con “dolor” en el corazón y una herida en el pecho huella de que le instalaron el pequeño marcapasos que le permitirá sincronizar sus latidos y tener una mejor calidad de vida luego que se desmayara un par de veces por el aviso inminente del cansancio que dejan los años.

Luego de la cirugía y pasar por la sala de cuidados intensivos cuando ya pudo de nuevo comunicarse conmigo y al observar que tenía una bolsa de hielo para sanar el hematoma le pregunté:

-¿Después de lo que te ha pasado cuál de las heridas en el corazón son más dolorosas

Aquellas provocadas por desencantos, o esta que veo en tu pecho?

Ella abrió sus ojos claros y me respondió…

-Duelen más las heridas por desencantos con otras personas, porque por lo menos ahora tengo el marcapasos y con el hielo aquí en el pecho puedo cicatrizar y ocultar el dolor de la operación.

Ante su respuesta me pregunte.

¿Quién no ha pasado por una decepción amorosa?

¿Qué pudiéramos hacer para un marcapasos o hielo en las heridas por desencantos?

Al empezar a preguntarme recordé un viejo proverbio chino que dice:

La gente se arregla todos los días el cabello. ¿Por qué no el corazón?

Algo me dice que con el mensaje de mi madre lo que nos queda es el Ahora, quien vive en el pasado jamás sanará las heridas del corazón, quien nunca pasa las páginas de lo vivido es esclavo del dolor y del ayer.

El hielo para los desencantos del corazón es la lección que nos deja ese ser que por alguna razón apareció en nuestra vida.

En otras palabras lo que hoy siente su corazón mañana lo entenderá su cabeza.

Casi todas las cosas que ahora hago en mi vida son dejándome llevar y dejando fluir.

Cuando me senté a escribir esta reflexión, cerré mis ojos, me dejé transportar por una música muy suave y concluí:

Detrás del dolor hay muchas sensaciones y recuerdos que me han hecho aprender y los desencantos me han hecho crecer.

Cuando escucho mi corazón, me conozco más a mí mismo, palpo mis emociones y ello hace que me funda en ellas.

Como el corazón también se cansa, cuando te canses, siéntate, detente, quédate en el bosque del olvido y bebe el té de la reflexión.

Gracias mamá porque tú has aplicado aquello que enseñó Teresa de Calcuta:

Ama hasta que duela y si te duele es buena señal.

Dejar una respuesta