Madurez – Coaching experiencial

Maturana Biología del amor“Madurez es lo que alcanzo cuando ya no tengo necesidad de juzgar ni culpar a nada ni a nadie de lo que me sucede.”

Con esta frase del desaparecido sacerdote jesuita Anthony de Mello es que quiero abordar el tema de coaching experiencial de ésta semana.

¿Qué me hace pensar que soy una persona madura?

¿Reflexiono sobre los juicios y culpas que lanzo a otros por lo que a mí me pasa?

¿Cómo sé que me hago cargo de las decisiones que tomo sin culpar a otros de las consecuencias?

Se me ocurre pensar que la madurez incluye el ejercicio responsable de la libertad, y que la persona madura no se esclaviza con caprichos, a la vez que asume las dificultades con entereza y tranquilidad.

Recuerdo en mi época de juventud que entre los amigos de colegio nos decíamos: “Inmaduro”  “Infantil” , usábamos palabras como estas para descalificar al otro, y hoy me doy cuenta que la madurez tiene estrecha relación con lo que el biólogo chileno Humberto Maturana denomina la biología del amor.

¿Y qué es la biología del amor?

Pues según Maturana no es otra cosa que aceptar al otro tal cual es.

Implica dar mayor importancia a la afectividad y a las emociones en desmedro de la eficiencia, los logros y la tecnología, objetivos tan preciados por la modernidad.

Hoy como nunca antes, urge de familias maduras, empresas maduras, sociedades maduras, relaciones maduras.

Su futuro no es esto o aquello, el dinero o el poder, la sabiduría o el éxito profesional. Su futuro y su difícil y peligroso camino es madurar, Hermann Hesse.

En una sociedad donde se endiosa a la juventud y se teme a la vejez, valdría reconsiderar el valor de la madurez y los beneficios que trae y que por lo general son el resultado de la experiencia y los años.

Cuando vamos madurando nos volvemos responsables de nosotros mismos y nos cuidamos de descalificar o juzgar.

Seguidor como creo ser de la sabiduría animal, observo como en este género la madre o los padres dejan que el cachorro o el pichón asuman la responsabilidad de ejercer su libertad incluso a costa de su vida.

¿Qué decisiones me faltan para dejar de culpar a otros o las circunstancias y hacerme cargo de mí?

¿Cuáles son las cadenas que necesito cortar para llevar una vida madura?

¿Qué me impide ejercer mi madurez?

Pienso que parte de la madurez es hacerme preguntas esenciales que nunca jamás antes me había hecho.

La manera más fácil de ser inmaduro es señalar a los demás y a las circunstancias de lo que hoy me pasa.

Recordemos: “Madurez es la capacidad de encarar disgustos y frustraciones, incomodidades y derrotas, sin queja ni abatimiento. Madurez es humildad. Es ser suficientemente grande para decir “me equivoqué”. Y cuando se está en lo correcto la persona madura no necesita experimentar la satisfacción de decir “Te lo dije”.

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