Mateo – Los mundos interpretativos

Cursos coaching gerencialEs Viernes son las 5 de la mañana, me quedé a dormir en Bogotá en la que era la casa de mis suegros. Por salir muy tarde de mi sesión de coaching no fui al nido de águilas.

La casa está ubicada frente a un parque muy bonito en el sector de Bella Suiza, oigo gritos de una mujer….

¡Mateo no, por favor, Mateo no…..no…..noooo…..Mi amor Mateo nooo, Mateo por favor no vayas a pelear! Mateoooooooooo.

 

Los gritos me despertaron, estoy durmiendo solo, salto en dos brincos a la ventana, por mi mente pasan imágenes de una mujer que necesita ayuda desesperada y seguramente Mateo cometerá una locura, espero escuchar disparos o golpes, creo que pasará algo terrible.

Busco en la penumbra del amanecer a la mujer y a lo lejos la veo correr detrás de Mateo un Labrador Dorado que seguramente maneja la vida de aquella mujer quien no tiene otra hora para sacar a Mateo porque se irá para el trabajo minutos después y en la noche lo volverá a sacar de su apartamento encierro.

¿Qué tan efectivo eres para verificar lo que realmente quiere decir el otro?

¿De qué te pierdes por imaginarte lo que no es y no calibrar escucha?

¿Cuántos Mateos nos confunden a diario?

Decimos en coaching oír es un acto biológico, escuchar es la interpretación que hago de lo que oigo.

¿Cuantas veces interpreto sin verificar lo que el otro realmente quiere comunicar?

Recuerdo que vivimos en mundos interpretativos a la vez que nuestras interpretaciones están condicionadas por el observador que somos. La emoción o estado de ánimo en que nos encontramos o como alguien sabiamente decía las cosas no son como son, son como las quiero ver, cada quien escucha como quiere escuchar.

Los gritos de la dueña de Mateo me recordaron que el escuchar es una de las manifestaciones más claras de nuestra capacidad de conectar con los demás.

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