“Noelia” un llamado de amor

Capacitación escucharHoy llegó a mi oficina una persona a la que llamaré “Noelia” y quien venía muy ofendida conmigo porque durante mi exposición del fin de semana anterior había mencionado personas con las que ella no simpatizaba, incluso a uno de ellos ya fallecido años atrás y quien supuestamente le había hecho daño.

Comenzabamos un proceso de coaching personalizado y “Noelia” se sentó bruscamente en mi mesa y le pregunté ¿estás brava? Si con usted.

A partir de ese momento habló durante 40 minutos sin parar y yo solo observaba como descargaba como dardos sus palabras acusándome, juzgándome y señalándome.

Al cabo de ese lapso le dije. Llevas 40 minutos hablando y nuestra sesión es de 60 minutos, ¿será que tengo derecho a defenderme?

-¡Esta bien hable!, me respondió:

No habían pasado 2 minutos cuando de nuevo me interrumpió y habló otros 20 minutos aproximadamente espacio en el que le dije:

-Si viniste a pelear conmigo pierdes tu tiempo porque yo te quiero.

A lo que ella me respondió: ¡yo también!

Hoy confirmé aquello que dicen los indígenas Muiscas “Toda agresión es un llamado de amor”.

“Noelia” estaba tensionada, diría que estresada, tenía su propia interpretación de mis palabras, legítima desde mi postura de coach, respetable desde su propio observador.

Finalmente me invitó a almorzar creo que se sintió liviana al descargar lo que traía, no hubo “heridos ni muertos” y agradecí el haber aprendido a escuchar, el haber aprendido que en la rabia se enmascaran los seres humanos amorosos.

¿Qué haces cuando alguien cargado de rabia te culpa, te señala?

¿Cómo te dispones emocional corporalmente cuando sabes que no era tu intención ofender y sin embargo el otro te acusa?

¿Qué pasaría si mantienes el equilibrio y no te dejas salir de casillas aunque el otro te lance anzuelos que invitan a contradecir?

Cuando mira uno los ojos de un niño, lo primero que llama la atención es su inocencia: su deliciosa incapacidad para mentir, para refugiarse tras una máscara o para aparentar ser lo que no es.

En este sentido el niño es igual que el resto de la naturaleza. Un perro es un perro; Una rosa es una rosa; Una estrella es una estrella. Todas las cosas son simplemente lo que son. “Noelia eres Noelia”. No me interesa juzgarte.

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