Papá, te fuiste con el fulgor del rayo

Coaching Empresas cursos Gerentes, empleados en general¡Nacemos como el resplandor de un rayo y no ha terminado su fulgor cuando ya morimos!, esta frase la dejó grabada en mi teléfono celular mi padre en una de las últimas conversaciones que tuvimos y cuando ya presentía lo que podría ser su final en su paso por este mundo.

-¡Te viviste la vida!…. Le dije en varias ocasiones. Y él me respondía…! Sí a plenitud.

Mi papá me regaló mi primer tanque de guerra, me regaló mi primer perro, mis primeras lecciones de valores y con ejemplo me enseñó lo que significa cumplir promesas.

Mi papá “no murió” dejó huella y cuando las personas dejan un legado nunca mueren.

Él fue mi héroe desde que yo era un niño, lo admiraba y me sorprendía con su practicidad, disciplina, buen humor y sabiduría.

Hace algunos años le dije: ¡Gracias por lo que hiciste por mí y por lo que dejaste de hacer porque gracias a ello mi hiciste un hombre!

En vida y especialmente en estos últimos meses tuvimos conversaciones de verdad, aquellas que se quedan para siempre, donde con su voz y su caminar pausado me indicaba que ya el final estaba cerca.

En nuestro último encuentro conoció a su bisnieta japonesa, Elisa, la alzó, la acarició, la sintió…..cuando ella tenga edad le hablaré de lo maravilloso que fuiste.

Padre en la distancia, amigo en los momentos de verdad, sabio en la confusión, hoy solamente te puedo decir gracias porque me enseñaste a vivir en el ahora, el amor por los hijos, los animales, la naturaleza, los perros y especialmente a ser un buen papá.

¿Si eres padre o madre cómo te gustaría que te recordarán?

¿Qué estás haciendo para eso?

¡Te fuiste con el fulgor del rayo!

Buen coaching papá.

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