Sembradores

Cursos coaching gerencialEn los últimos meses hubo un fuerte verano en la región donde vivo, las hojas de los árboles se cayeron y las pocas que permanecían estaban amarillas.

Llegaron las primeras lluvias en la segunda quincena de Octubre y algunos jazmines que rodean mi casa y que expanden en la noche su aroma con la brisa, empezaron a dar algunas semillas envueltas como en un cascarón verde.

 

Tomé esas pepitas que envolvían la semilla las abrí y las expandí por diferentes lugares por donde quiero tener más jazmines.

¡Somos sembradores! – Me dije

A la vez que lanzaba las semillas por distintos lugares de mi zona verde recordé también aquella frase que dice: “Hay un tiempo para preparar el terreno, otro para sembrar y otro para cosechar, no alteres esos momentos si quieres lograr tus objetivos”

Me di cuenta entonces que hay quienes pisan la semilla, dañan la siembra y eso mismo ocurre en nuestra vida. Hay quienes perturban, acaban, contaminan, ensucian, alteran y ensordecen.

¿Cómo podría identificar la calidad de lo que siembro en mis relaciones?

¿Qué ocurriría si tomara conciencia que lo que hoy pasa en mi vida algún día lo sembré?

¿Qué tanto respeto la época de siembra y que tan paciente soy para esperar la cosecha?

¿Qué me hace creer que tengo identificados a los que pisan mi siembra?

Así mismo algunas semillas que fueron llevas por el viento ya están germinando en otro lugar y mi esfuerzo aparentemente se perdió, sin embargo y por cosas de sincronismo al abrir una página de mi libro de cabecera encontré esta leyenda: “Más vale sembrar una cosecha nueva, que llorar la que se perdió”.

¿Cómo cambiaría mi vida si tuviera conciencia que somos permanentes sembradores y que en ocasiones se pierde la cosecha?

¿De cuántas cosas me sigo lamentando por haberlas perdido en lugar de volver a comenzar?

El estar en contacto con la naturaleza me reitera que todos somos permanentes sembradores y que así como el sembrador debe sembrar para recolectar, también debo reconocer que no puedo esperar que la vida me de lo que nunca le he dado, por lo tanto me sumo a la reflexión de Samuel Smiles:

“Siembra un pensamiento y cosecharás un acto.

Siembra un acto y cosecharás un hábito.

Siembra un hábito y cosecharás un carácter.

Siembra un carácter y cosecharás un destino.”

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