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No olvidar lo principal – Coaching de vida

Coaching

“A los ochenta supe dónde estaba y me quedé quieto”, reza una de las máximas del gran filósofo chino Confucio quien reflexionaba sobre la importancia del silencio y la búsqueda de la pausa y la lentitud.
Confucio vivió 500 años antes de cristo y fue una de las figuras más influyente de China por la esencia de sus enseñanzas en lo que a calidad de vida se refiere.

Vivimos en un mundo de gente apurada, gente que hace el amor de prisa, duerme de prisa, come de prisa, camina de prisa y que se creyó la historia de que este siglo es de los rápidos.

¿Será posible disfrutar la vida cuando se vive de prisa?

Entiendo que para cocinar los mejores platos se requiere el fuego lento, para saborear una buena comida es importante hacerlo despacio y sin atragantarse.
Una cosa es la lentitud y otra la pereza, cuando me refiero a elogiar la lentitud me sumo al movimiento mundial que plantea lo que en música se llama “el tempo giusto”.

¿Ha revisado que tan rápida vive la vida?
¿Observa su velocidad para comer?
¿Se ha detenido a revisar el tiempo que dedica a la gente que realmente le importa?

Un ejército de gente se está formando para combatir la rapidez, disfrutar el placer ya que como dicen los polinesios: “El aloha, no se puede medir hay que sentirlo”.

No temáis que la vida tenga fin; más bien, que no llegue a comenzar.
Cardenal Jhon Henry Newman.

Hoy es normal correr para todo, para conducir un vehículo, para cumplir tantos compromisos adquiridos, pero hoy no es normal tener tiempo para sí mismo.

¿Cómo será una vida íntima de rapidez?
¿Qué le dice esta frase? : ¡“síndrome de carencia de deleite”!
¿Está usted viviendo plenamente?
¿Está viviendo de una manera total?

Pocas personas quieren estar cerca de aquellos que viven de prisa, hablan por teléfono de prisa, viven ocupados y se apartan de la sabia naturaleza que obra siempre con lentitud y por así decirlo con economía.

La frase de Pascal sobre la lentitud dice: “Toda la infelicidad de los hombres proviene de una sola cosa: no saber estar inactivos dentro de una habitación”.
Hoy busco hablar con Dios en la lentitud, acariciar sin prisa pero constante, hablar pausado y profundo, mirar con detenimiento y en detalle, escuchar en sintonía con el otro (como ocurre en un proceso de coaching).
Hoy busco aprender de los lentos y lo sabios, no me interesa la carrera por competir porque finalmente me deja ansioso desgastado y sin lo principal:
“Cuenta la leyenda que una mujer pobre con un niño en los brazos, pasando delante de una caverna escuchó una voz misteriosa que allá adentro le decía:
“Entra y toma todo lo que desees, pero no te olvides de lo principal. Recuerda algo: después que salgas, la puerta se cerrará para siempre. Por lo tanto, aprovecha la oportunidad, pero no te olvides de lo principal…” La mujer entró en la caverna y encontró muchas riquezas. Fascinada por el oro y por las joyas, puso al niño en el piso y empezó a juntar de prisa , todo lo que podía en su delantal.
La voz misteriosa hablo nuevamente.
“Tienes solo ocho minutos”
Agotados los ocho minutos, la mujer cargada de oro y piedras preciosas, corrió hacia afuera de la caverna y la puerta se cerró…
Recordó, entonces, que el niño quedo allá y la puerta estaba cerrada para siempre.
La riqueza duró poco y la desesperación, siempre.
Lo mismo ocurre, a veces, con nosotros mismos. Tenemos 80 años para vivir en este mundo, y una voz siempre nos advierte:
“¡No te olvides de lo principal!”
Sin embargo nos la pasamos en una rápida carrera consiguiendo cosas y consumiendo más y lo principal son los valores, la familia, los amigos, la vida el contacto con la naturaleza.

Pero la ganancia, la riqueza, los placeres materiales, nos fascinan tanto que lo principal siempre se queda a un lado…
Así agotamos nuestro tiempo y nos olvidamos de lo principal.