Tus ojos son mis ojos

cursos de couchingMi madre partió a la dimensión cósmica, allí donde hay silencio, donde la fuerza de Dios nos muestra que todo tiene su momento y su tiempo.

Anoche revisé lo que escribía cuando su mente todavía le funcionaba.

Anotaba los nombres de la gente que amaba, plasmaba en un papel las fechas donde para ella ocurrían cosas importantes.

-“Hoy vino César Augusto escribió en varias ocasiones”,

-¡Yo era lo más importante para ella!

Guardó por años mis fotos de niño, de mi padre, de su mamá y su papá, sus nietos, sobrinos, de la gente que algo le significaba.

 

Agonizó muchas veces en los últimos 3 años y hasta hace un mes todavía al despedirse en medio de su Alzheimer la bendición me daba.

-“Tus ojos son mis ojos”, yo le decía. Y ella hasta donde tuvo la posibilidad de hablar repetía: “Tus ojos son mis ojos”

Hace unos días hicimos una ceremonia de reconciliación, mi amigo Jaime Lascarro, nos recordó que el perdón es el camino de la sanación, y en efecto su espíritu encontró alas para volar a la vida eterna, Esa noche salimos todos en paz casi con la certeza que el final estaba cerca.

Ayer la dejé físicamente, espero sus cenizas para llevarlas al árbol de 7 cueros en el nido de águilas para devolvérselas a la tierra tal como un día lo conversamos.

Hoy entiendo que para ella poder partir definitivamente necesitaba mi compromiso de ser mejor persona, necesitaba escuchar que la perdonábamos y nos perdonaba.

Las circunstancias de tantos años de agonía me enseñan hoy que la enfermedad del cuerpo es el reflejo de la enfermedad del alma y que mientras no firmemos un pacto de amor entre nosotros podemos vivir agonizantes por mucho tiempo.

Gracias mamá por el legado, gracias porque a través de tu dolor y sufrimiento aprendí muchas lecciones.

La última fue la de abandonar tu cadáver en la mañana y con mi duelo irme a cumplir con mi trabajo, hacer una conferencia sobre retos y desafíos a un grupo empresarial que ya contaba conmigo.

Aprendí con esta última lección como se transforma la agitación, el llanto, el ahogo, la confusión y el recuerdo en algo productivo, esta última lección fue la significación del duelo.

Fue experimentar el cambiar de observador

La vida sigue, estoy en el ahora, hoy como en otras ocasiones NO me quiero preguntar nada.

Mamá hasta pronto, esto no es una despedida.

Me esperan nuevos retos y desafíos.

Buen coaching.

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